La palabra amuleto proviene del latin amuletum. Además en árabe es conocida con la palabra jamalet, que significa “llevar con uno”.


Con el descubrimiento del hierro, del bronce, del uso de la arcilla y los huesos de animales, surgió una amplia gama de amuletos en forma de pequeñas ruedas, discos y hasta martillos. El mundo de los amuletos se acrecentó cuando aparecieron las piedras preciosas, los metales, etcétera.

Con el correr del tiempo el hombre encontró propiedades magnéticas, cálidas y hasta curativas en las piedras, de esta forma los amuletos se pueden clasificar asi:

Amuletos mágicos: con partes de los animales como ojos, cuernos, huesos, patas, uñas, dientes, etc., contenían el poder de conservar a la persona de repentinos ataques

Saludables y preventivos: Los saludables o curativos se utilizaban para sanar a las personas de las enfermedades y los preventivos eran para protegerse frente a espíritus malignos, la envidia y el mal de ojo, como aún hoy en día se siguen utilizando en la astrología.